La orquìdea es quizà la más bella y delicada de las flores que adornan nuestro jardín. Leìa en el libro "Mis plantas" esta leyenda:
"Una càlida mañana apareciò en las costas de Java una diosa recubierta con un delicado y perfumado chal. Paseaba plàcidamente por un bosque de sàndalos, robles, castaños y magnolias, donde los rayos del sol se filtraban entre las ramas de los àrboles discipando las sombras de la noche. Al desaparecer la diosa, quedò sobre una rama el delicado chal, en cuyos pliegues jugaban las sombras y la luz. El chal se transformò en una hermosa y misteriosa flor, la Orquìdea. La planta muriò cuando los hombres, sin delicadeza alguna la pisotearon dejàndola en el suelo. Sòlo la bondad de la diosa pudo hacer revivir los gèrmenes que quedaron".
Quizà hoy la orquìdea es una flor de lujo, admirada en los grandes salones. En el pasado en todos los pueblos los hombres y mujeres las juntaban en grandes ramos para ofrenda a sus dioses.
El nombre cientìfico procede del griego Orchis, con màs de 35.000 especies. Son flores muy grandes y vistosas. Se cultivan especialmente en las zonas tropicales y las màs extrañas, por sus colores y tamaños florecen en Australia. Transcurren unos cuatro años desde la germinaciòn de la semilla hasta que se obtiene la primera flor.
La orquìdea en la actualidad es objeto de comercio causando amenaza de su extinciòn.
Debemos enseñar a nuestros niños a respetar a las plantas como a seres vivos que son. Personalmente me gusta admirar las flores en mi jardìn, y no cortarlas para dejarlas en un florero de adorno.
Al no cortarlas es importante descubrirlas en su majestuosidad cada día y agradecer a Dios por la oportunidad de tener una ocasión más para admirarlas.




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