En el año 2009, y por orden de "su majestad", Correa es visto ya como el "dictador" de Carondelet, la Superintendencia de Bancos suprimió de un solo toque las pensiones que por derecho les corresponde a los señores jubilados. Hoy la historia se repite.
Analicemos:
Con un simple decreto ejecutivo, no se puede reformar la Ley del Código de Trabajo, puesto que los derechos de los trabajadores son irrenunciables.
El empleado público, en este caso de la Superintendencia de Bancos, institución autónoma, durante los años que permaneció activo, o sea trabajando, aportó mensualmente de su sueldo un tanto por ciento para su jubilación. ¿Pero que sucede ahora?
Como un "dictador" con un simple decreto, Correa a través de la Junta Bancaria, les quita la pensión mensual, misma que para muchos de ellos es vital para su sobrevivencia. Estamos hablando de servidores públicos que entregaron 25, 30 años de su vida trabajando ocho horas diarias o más, sin percibir sobretiempo cuando salían de comisión fuera de la ciudad de Quito, a efectuar auditorías a Bancos del Estado y Privados, además de auditorías en Cooperativas de Control y Consumo.
Me uno a todos mis compatriotas ecuatorianos que tienen derecho a levantar su voz y reclamar a lo que por ley les pertenece.
De manera personal... uno de los afectados por el "famoso decreto" es mi esposo. El trabajó por 31 años en empresas privadas y 15 años como Auditor de Bancos en la Superintendencia de Bancos, acogiéndose a la jubilación en el año 1993. Y ahora, a mi esposo como a cientos de jubilados se le ha quitado lo que costó años de su vida el poder reunir. Para muchos, hasta su único sustento en la tercera edad.
El Gobierno Central, debería incrementar las pensiones a los señores jubilados hoy ya mayores de setenta años. Y no solamente a los jubilados de la Superintendencia de Bancos sino además a los pensionistas del Seguro Social. El valor de estas pensiones deben reflejar la realidad del costo de vida y reflejar el valor real del dinero de ellos que fue descontado cada quincena.
Conclusión: Correa, por desventura Presidente del Ecuador, mi Patria querida, es el dueño absoluto del país. Bajo su control están todos los poderes: Ejecutivo, Judicial y Legislativo. Este último representado por la famosa "Asamblea Constituyente".
Permítame amable lector recordarle los ingresos extras que tiene el Gobierno Central:
- Préstamo al Seguro Social $1.200.000
- Préstamo a China $1.000.000 con garantía de la entrega mensual de petróleo, y un interés del 75/100 El interés máximo actual es del 2 o 3/100.
- Banco Central. Es una "caja chica" del gobierno del emperador. Perdón del "señor" Presidente Correa. No hay un dato oficial de los egresos del Banco Central al presupuesto general del Estado.
La pregunta es... ¿Cuánto gasta el "señor" Presidente Correa en sus viajes personales con su comitiva oficial y miembros de seguridad? ¿Cuánto gastó en su viaje a Cuba para someterse -por segunda vez- a una cirugía en su rodilla? ¿Es que acaso subestima a los médicos ecuatorianos? Estoy segura, al igual que muchos de ustedes, pacientes lectores, Correa habrá mantenido una reunión "a puerta cerrada" con Fidel Castro. ¿Qué consejos le dió? Cuéntenos "señor" Correa...
Dirán ustedes amables lectores ¿qué tiene que ver todo este relato del "emperador" de Carondelet con las pensiones de los señores jubilados de la Superintendencia de Bancos?
La respuesta es mucho. Me explico:
El Gobierno Central tiene el suficiente dinero para seguir entregando los famosos bonos de supervivencia a los más pobres. A lo cual hay una máxima que dice: "No le des el pescado, enséñale a pescar". Correa "regala dinero" que no es suyo a gente que está en capacidad de trabajar, pero lastimosamente no hay trabajos disponibles. Y por el otro lado dicta un Decreto por el cual "ordena" se suprima las pensiones de retiro a profesionales que entregaron media vida trabajando como en el caso de la Superintendencia de Bancos. Mensualmente aportaron de SU sueldo para SU jubilación. No es dinero del Gobierno, es SU dinero. Pero Correa, el dictador, el emperador, "ordena" a través de la Junta Bancaria y punto.




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