La inteligencia humana no tiene límites. Más sin embargo con nuestras actitudes negativas, con nuestra falta de esfuerzo, con nuestra decidia, ponemos un freno a nuestra inteligencia. Debemos señalar que por traumas físicos, también puede ser anulada en forma temporal o definitiva.
Hay varias clases de inteligencia.
Inteligencia Linguística: habilidad de expresar ideas y sentimientos con claridad. Como los grandes oradores, escritores y poetas.
Inteligencia espacial: habilidad de formar modelos mentales del mundo espacial. El poder operar con estos modelos. Podríamos hablar de los navegantes, arquitectos, escultores, entre otros.
Inteligencia musical: sensibilidad ante la melodía, el ritmo y el tono. Como ejemplo los grandes compositores como Beethoven, Mozart, Liszt.
Inteligencia ante el razonamiento matemático, o habilidad con los números. Ingenieros, Economistas.
Inteligencia corporal: habilidad con el cuerpo o las manos. Cirujanos, atletas, bailarines.
Inteligencia interpersonal: sensibilidad humana. Capacidad de darse cuenta la diferencia entre cada persona, sus estados de ánimo, intenciones y temperamento.
Inteligencia intrapersonal: habilidad de conocerse a uno mismo y utilizarla para enfrentar la vida.
Estas dos últimas nos dicen de la "inteligencia emocional". La inteligencia que nos hace capaces de obtener una educación formal, una carrera profesional que nos ayudará ha salir adelante en la vida, no es el todo en el ser humano. Esta siempre debe complementarse con la inteligencia emocional que nos ayudará a nuestro control interno, que nos ayudará a la capacidad de relacionarnos con los demás.
El ser simplemente "inteligente" no es, no debe ser el ideal de un individuo. Debemos cultivar las relaciones personales, pero para ello es esencial saber comunicarnos. La mala comunicación, o comunicación falsa, solo con gestos negativos, conduce a un entendimiento negativo que puede ser causa de divorcios, peleas entre familiares, amigos y hasta guerras.
Ser inteligente, es saber escuchar no solamente con los oídos, sino con el corazón, con el cerebro. Abrirnos hacia los demás y tratar de entender lo que nos dicen.
Por último "ser inteligente" es saber respetarnos primero a nosotros mismos. Usemos nuestra inteligencia y no caigamos en el orgullo fatuo de querer sobresalir, hiriendo susceptibilidades. Lo único que conseguiremos es dar una mala imágen, quedando por los suelos nuestra "inteligencia".




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