Viví toda mi vida en la capital de Ecuador, mi Patria amada. Soy ciudadana americana por naturalización y ecuatoriana por nacimiento. Hace ya quince años decidimos con mi esposo venirnos a los Estados Unidos. Dejó su trabajo como Auditor de Bancos, y se acogió a la jubilación. Fué una decisión dura. Dejar todo. Mi casa, mi familia, mi cultura. A cambio de todo esto, conseguimos algo que para nosotros como padres, era y es vital. Estar más cerca a nuestros dos hijos que vinieron a este país desde adolescentes a educarse y conseguir un futuro.
Siempre se regresa al lugar en el que nacimos. He visitado mi Patria, en algunas ocasiones. Pero en esta vez todo era diferente. La delincuencia es algo que no es lo suficientemente controlada. Sin embargo el Gobierno dice "es una percepción". La circulación de los vehículos -que aumentaron en un ciento por ciento-, es un grave problema. Los choferes no respetan las señales de tránsito. No hay respeto al peatón. Verdaderamente es un peligro cruzar las calles. Mucha gente camina por las avenidas y calles. Cerca a los centros comerciales, los señores taxistas se suben a las veredas, por tomar clientes. No hay seguridad. ¿Y los señores policías? brillan por su ausencia.
En el norte de la ciudad de Quito, y cerca al Estadio Atahualpa se vino al suelo un àrbol hiriendo a personas que transitaban por ese lugar. ¿un accidente? Indudablemente que sí. Sin embargo debería existir un mejor mantenimiento de las áreas verdes por parte de las oficinas respectivas del Municipio de la ciudad.
Mi parecer y mi criterio es que la ciudad creció en todo sentido. Pero algo hay que hacer para educar mejor a los habitantes. Se necesita más orden, más disciplina. Más amor a la ciudad, de quiteños y foráneos.
Al caminar por las calles y avenidas de Quito, me gustaba mirar el firmamento, ¡no hay cielo como el de Quito!. Admirar las montañas. El majestuoso volcán Pichincha. Tuve la suerte de disfrutar de un clima primaveral....Regresaré...y quizá entonces pueda respirar el aire de una verdadera democracia, y no sentir la mordaza de un tirano como el dictador de Correa.




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