Permítame estimado lector, que dé un giro de noventa grados a mis artículos de "opiniòn". Hoy quiero contarles una vivencia personal.
Caminando por mi ruta, tropecé con una pequeña piedrita, muy sucia, despostillada. Seguramente el fuerte viento la hizo rodar en el camino. La tomé en mis manos y la volví arrojar. Me detuve, pensé.......
yo la puedo volver bella. Así volví a recogerla, la miré y sonreí.
Ya en mi casa examiné con detenimiento a la pequeña píedrita y volví a sonreir. Le tomè cariño. No quise esperar y comencé a ponerle colores vivos y alegres. Al final de mi trabajo la miré y volví a sonreir. ¡Que bonita luce mi pequeña piedrita!....Llena de vivos colores.
Pensé y me dije a mi misma.... "eso es lo que tienes que hacer con tu vida". Llenarle de colores, o sea de pensamientos positivos, y jamás volver a permitir que la frialdad, la dureza, que a veces recibo, lastimen mi vida.




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