Cuando un Gobernante se aisla en una "burbuja polìtica". Cuando su visión de gobierno tiene dos puntos extremos: El primero se centra en el derecho de hacer y deshacer. El segundo es el comprar conciencias "votos" entregando a diestra y siniestra los famosos bonos. Ofreciendo cambiar la vida de los más pobres de un solo toque.
Cuidado...yo soy el Presidente...yo soy el poder. No acepta críticas vengan de donde vinieran.
En Ecuador hoy en día se hace lo que el oficialismo mande, sin derecho a disentir. En pocas palabras...quien no está con el Gobierno, no tiene derecho a manifestarse, a discernir, mucho peor a salir a las calles y protestar. No, no se puede. Esto sería una falta de irrespeto al "Todopoderoso". Al irrespetuoso, se le tilda de pelucón, amargado, bestia salvaje, derechista y hasta retrógrada.
Si amigos. Ecuador es hoy por hoy un país de Ripley. Así es como se acalla a la voz del que no tiene voz. La voz que impera es la voz del oficialismo. ¿Qué dice el ciudadano de a pié? Nada...mejor se calla, no opina. Tiene una mordaza en su boca.
Un Gobernante debe ser un Estadista. No un demagogo. Escuchar críticas. No encerrarse en su Poder. Gobernar por el pueblo y para el pueblo. Ser más humanista. Dar cabida al diálogo.
Presidente Correa, todavía está a tiempo. Súbase al tren y guíelo con sapiencia. Dialogue. No mate la esperanza de todo un pueblo. Y al decir "pueblo", me estoy refiriendo NO a sus colegas en su Gobierno, NO a sus seguidores en la Constituyente, no señor Correa, me estoy refiriendo a ese pueblo que le dió su voto para que ocupe NO el puesto de Todopoderoso, sino de un Presidente, de un Estadista, que trabaje de sol a sol, por conseguir un mejor futuro para nuestra Patria querida. El Ecuador es de todos.




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